sábado, 3 de marzo de 2012

No queda más tú, no quedo más que yo

Varias notas desparramadas por mi cama, hacen que inicie esta mañana de Marzo. Eso me recuerda que me quedé hasta las tantas leyendo sus cartas. Recordando su juego de flechas hasta llegar a mi cama. Desperté con la esperanzadora impresión de que después de 7 días sin verle, hoy, sería el bueno. Dí vueltas y vueltas a la manzana de su calle sin encontrar ni el mínimo rastro de él. Pero seguiría buscando ya estuviera nevando, granizando o tronando. Nada me pararía si el resultado fuera tenerle aquí. Pero pasó media hora, tres cuartos de hora, hora y media, dos horas. Y me rendí. Me rendí porque me dí cuenta de que él no haría tal esfuerzo en mi. Porque el tiene su vida, pero la mía le pertenecía. Me la regalaba. En cambio, mis pensamientos ahora no encajaban con los de mi corazón. Decidí irme a casa tal cual había venido... Y lo único que me venía a la cabeza era la sencilla frase de "me arrepiento de todo esto".

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